Comentario Evangelio 07 de Mayo

Yo soy la puerta y he venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia

Carolina Madariaga M.
Religiosa del Buen Pastor

Evangelio según San Juan 10,1-10

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús Resucitado como el Pastor de las ovejas, ellas conocen su voz y sólo a él lo siguen. No obstante, Jesús no sólo es el pastor, sino que declara: “Yo soy la puerta”.

Para entender la fuerza de la declaración de Jesús debemos reconocer a quién se dirige: a los fariseos; maestros de la ley, cumplidores de ella y custodios de las normas.  A estos hombres Jesús les enrostra su despreocupación por el pueblo de Dios, ellos han sido sus ladrones y asaltantes, ellos son extraños y han venido a robar, matar y destruir.

La dureza de Jesús contra quienes deberían ser pastores, contrasta con la firmeza de declararse Dios y utiliza una imagen sencilla y cargada simbolismo para el pueblo de Israel: “Yo soy la puerta”. Cuantas veces rezamos, escuchamos en la Palabra de Dios lo que desea Israel: habitar en el umbral de la casa del Señor (sal 84,10), ahora es el tiempo de vivir en Aquel que permite pasar de la muerte a la vida; es tiempo de vivir y anunciar a aquellos que viven bajo la opresión de ladrones y asaltantes que se abre una puerta a una vida en abundancia.

El domingo del Buen Pastor podemos reducirlo a la figura romántica de Jesús con una oveja sobre los hombros, no obstante, es un llamado a la justicia y libertad. Como vida consagrada Jesús resucitado nos dice con dureza que, nuestra actitud no debe ser la de extraños ante la necesidad de tantos y tantas que sufren por diversas situaciones; tampoco puede ser de ladrones, que nos aprovechamos de nuestro estatus religioso en desmedro de quienes nos han sido confiados.

Debemos ser una puerta por donde puedan transitar libremente nuestros hermanos y hermanas, que puedan entrar y salir las veces que quieran; una puerta que invite a la comunión e individualidad, porque somos todos convocados a seguir la voz del único Pastor, él nos conoce y llama por nuestro nombre, sabe de nuestros dolores y esperanzas.

El evangelio de hoy nos impulsa a vivir nuestra consagración en justicia y bondad; ha tener las actitudes del Buen Pastor, somos aguijoneados a conocer los nombres e historias con quienes compartimos la misión, así presentarnos solícitos ante sus dolores, necesidades y sueños; a vivir proféticamente denunciando a aquellos que se aprovechan del pueblo de Dios.

Que Jesús Resucitado el Buen Pastor nos de la gracia de ser hombres y mujeres que abren sus límites para que otros vengan, se alimenten y encuentren la Vida en Abundancia que sólo Dios puede dar.

 

 

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