Comentario Evangelio 13 de Agosto

«Animo, no teman, que soy Yo.»

Hna. Verónica Santillán, ecj

Evangelio según San Mateo 14, 22-33

El  evangelio de este domingo nos plantea el tema de la fe, de aprender a caminar sobre las aguas aun cuando sean movedizas, la realidad es que nos cuesta lanzarnos cuando las seguridades sucumben.

Y es por ello Pedro que no podemos cuestionarte sobre tu actuar aun cuando podamos decir ¿Qué  te paso Pedro? Si tú que habías sido llamado por Jesús a dejar las redes y seguirlo, lo viste sanar a tantos hermanos tuyos heridos y olvidados, lo habías escuchado predicar, lo viste rezar y te enseño a pedir, porque todo lo que pidas se te dará… ¿Pedro que sucedió contigo aquel amanecer, que te llevo a ver un fantasma y te dio miedo que comenzaste a gritar?

Desde aquí podríamos decir mucho, cada uno de nosotros tomaríamos una postura desde cualquier lugar y hasta daríamos una explicación… Pero somos humanos, parecidos, también seguidores del maestro, también llamados por él y nos pasa como a ti, cuando las aguas sucumben vemos fantasmas…

Los fantasmas nos dice la psicología son pensamientos negativos que rondan una y otra vez en nuestra mente , que hacen referencia a situaciones no resueltas o acciones que no nos gustaron en el pasado y nos atormentan. Ellos suelen estar en silencio pero aparecen automáticamente cuando estamos en momentos de tensión recordándonos las malas experiencias. Y cuando esto ocurre estos pensamientos no nos dejan volar y nos hacen percibir el presente  desde una visión borrosa.

Esto fue Pedro lo que te sucedió. Te asaltaron estos pensamientos tal vez allí te diste cuenta y pudiste empezar a identificarlos, a reconocer cómo actúan en ti y lo que te provocan en situaciones cómo estás ,tal vez ya dialogaste con ellos recordaste que o quienes te evocan? A nosotros Pedro, a veces, nos pasa igual el pesimismo frente a creer que es posible vivir la profecía en este tiempo, nos da miedo a arriesgarnos a discernir los signos de tu presencia y donde nos quiere Jesús hoy, a jugarnos por unirnos a otros en intercongregacionalidad y dejar al Espíritu soplar aliento nuevo, a vivir juntos en interculturalidad y con edades diferentes…

Ves Pedro… No somos tan distintos, pero gracias porque esas palabras que te dijo Jesús a ti, hoy las escuchamos con nuestro nombre y encienden nuestros corazones: «Animo, no teman, que soy Yo.»

 

 

 

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