Comentario Evangelio 21 de Mayo

El texto de este domingo, dentro del discurso de despedida del Señor Resucitado, nos sitúa en el primer anuncio de la venida del Espíritu Santo. La tristeza de los discípulos ante la partida del Señor es grande; Jesús lo sabe por eso ya les ha dicho que no se inquieten por esto y ahora promete no dejarlos solos, que estarán siempre acompañados. Y que está compañía no será de alguien externo a sus vidas sino que el espíritu de la verdad habitará en ellos. Es el mismo Jesús quien pedirá al Padre que les de otro Consolador, otro Defensor.

Estas palabras dirigidas a los discípulos también se dirigen a nosotros/as y son causa de alegría y esperanza. Saber que nuestra existencia no es una existencia vacía, sino habitada por el Espíritu que nos da a conocer la verdad, que nos ayuda a vivir el mandamiento del amor, que hace nacer en nosotros todo aquello que sabe a Evangelio es motivo de consuelo, pero también es lo que nos lleva a la acción. Es el Espíritu de la Verdad el que nos impulsa a la profecía. José Antonio Pagola expresa muy bien esto cuando se refiere al texto evangélico de este día:

Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado. Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio. Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”. Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto. Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…

Que el Señor nos ayude a vivir conforme a la Verdad que él mismo ha puesto en nuestro corazón.

 

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