Comentario Evangelio 28 de Enero

Una doctrina nueva expuesta con autoridad…

Hna. Patricia Villarroel, ss.cc.

Evangelio Según San Marcos 1, 21-28

Marcos está presentando a Jesús. Estamos muy al comienzo de su evangelio, que empieza con la predicación del Bautista y el anuncio del que ha de venir. Luego aparece Jesús en el Jordán quien, como cualquier hombre pecador, viene a bautizarse; pero Dios, a través de su Espíritu, lo señala el Hijo amado de su complacencia. Enseguida vienen unas sucintas tentaciones en el desierto con una mención a la protección de Dios, y luego, su ministerio: el anuncio de la llegada del Reino de Dios. Jesús tiene apenas unos pocos discípulos y Marcos nos relata esta escena en la sinagoga de Cafarnaúm.

Es allí donde Jesús ha encontrado a sus primeros discípulos, y ha empezado a formar su comunidad. Es sábado y entra a la sinagoga donde empieza a enseñar. Esto no es sorprendente. Los jefes de las sinagogas recurrían frecuentemente a personas para que expliquen las escrituras, y hagan la oración. Lo sorprendente es que Jesús asombra a la gente con su doctrina. “Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (v. 22)

Los escribas son importantes en la organización del pueblo judío. Desde muy pronto serán grandes opositores a Jesús y jugarán un rol bastante central en su crucifixión. Ellos son estudiosos de la ley, y tienen la misión de enseñarla al pueblo. Pero hablan de una ley de preceptos, de normas… una ley muchas veces, sin Espíritu.

El texto de este domingo, nos muestra que, efectivamente, el Reino de Dios se ha acercado. Y lo hace de manera sencilla pero muy directa.

Marcos quiere resaltar aquí la novedad de Jesús. Su enseñanza es distinta, nueva, sorprendente. Jesús despierta en los que escuchan el interés porque tiene otra manera de mirar, que le vienen de una autoridad distinta. Una autoridad que no está basada en un título, un rango,… sino en el Espíritu que descendió sobre Él el día de su bautismo,… Su autoridad le viene de Dios.

Nada sabemos sobre qué enseñaba, solo sabemos que la gente al oírlo quedaba asombrada, por su autoridad. Marcos pone más énfasis en decir lo que produce su enseñanza en la gente, que en la enseñanza misma… Varias veces a Jesús le llamarán Maestro, Rabi… Porque sin tener una autoridad “oficial”, habla con autoridad.

¿Cuánto nos asombra hoy día a nosotros la enseñanza de Jesús? ¿O nos hemos acostumbrado tanto que ya no nos admiramos de lo que dice, de lo que leemos en la Escritura, o de lo que nos enseña?

Había allí un hombre poseído por un espíritu inmundo. Estos demonios tienen que ver con la pureza, tan importante en la ley judía. Y pareciera que es la autoridad de Jesús la que despierta en este hombre reacciones y gritos violentos. Y es curioso que quien lo reconoce sean estos demonios que sienten amenazados su dominio, su propio poder. Porque la doctrina de Jesús no se basa en normas y preceptos religiosos.

Jesús, libera a este hombre del demonio, lo que produce, una vez más la admiración de la gente, porque “manda hasta a los espíritus inmundos, y estos le obedecen” (v. 27).

De esta manera, Marcos demuestra que en Jesús se produce la llegada del Reino, la salvación. Y que lo importante es reconocer en Jesús al Hijo de Dios proclamado el día de su bautismo.

Marcos nos quiere decir que la fe no es una doctrina, no son mandamientos que hay que cumplir, sino el reconocimiento de Jesús como el Hijo de Dios.

Jesús sana al endemoniado, pero, una vez más lo que importa en el texto no es el milagro, sino la autoridad de Jesús. Ello hace que su fama se extienda, y ello hará, también que muy pronto tenga detractores. Porque los escribas verán amenazado su poder por esta doctrina nueva expuesta con autoridad.



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