Comentario Evangelio 12 de Febrero

Hna. Veronica Santillan, Ecj

Evangelio según san Mateo   5, 17-37

El evangelio de este domingo esta en continuidad del domingo anterior, aquel  nos invitaba a no perder el valor de ser sal y luz , en nuestro caso como consagrados, de lo propio que le da dirección sentido y sabor a nuestra vida, mientras  seguimos al Señor , el de hoy  nos impulsa a descubrir la intención del corazón que se sella con la  palabra dada.

Desde nuestro ser de consagrados podemos  releer en el texto bíblico de este domingo algunas de las características propias de nuestro estilo de vida:

Partiendo desde la Obediencia descubriéndola  como un distintivo del amor que va más allá del cumplimiento de la ley, por eso la invitación es a la búsqueda de un nuevo sentido  y valor  en medio de estos tiempos donde la autoridad ha ido perdiendo su lugar. Jesús nos motiva no solo a obedecer , sino también ser testimonio y enseñar a otros a obedecer, tal vez a los planes de Dios,  a escuchar sus pedidos y a animarnos a estar disponibles y en salida. Y Continua diciéndonos que aquí se juega la tarjeta de presentación para la  de entrada del Reino.

Nos lleva el texto no a encerrarnos sino abrirnos a la mirada en la relación con los otros, con nuestros hermanos, en la clave de la reconciliación y la aceptación a la que estamos llamados, desde donde se crea la base de la entrega como ofrenda de todo lo nuestro, en las relaciones comunitarias que pueden presentarse como desafíos , a veces hasta sentidas como peso cuando al hermano lo buscamos desde nuestro ideal , de lo que nosotros esperamos de ellos, de lo que creemos que es lo mejor … y la libertad?

Asumir al hermano es asumirlo con todo lo que el otro es, con todo lo que decide ser y hacer , desde su circunstancia y experiencia de vida, reconciliarnos no es aceptarlo todo , reconciliarnos es crecer en crear relaciones mutuas donde acompaño , me preocupo, lo siento hermano, pero descubro que Dios tiene un plan para el otro  que en su fidelidad tiene que dar también su respuesta. Es allí donde se fragua la vida con otros que Dios puso en nuestro camino, en nuestra historia, en nuestro aquí y ahora dando paso así al dialogo  y la reconciliación, para que nuestra ofrenda sea agradable a la presencia del Señor.

Ofrenda que se solidifica en la palabra dada, en la seriedad de la entrega, de la Palabra clara del sí o el no, que se da con toda la fuerza aun en estos tiempos de relativismo y de la era plástica donde todo es descartable, donde pareciera que todo da lo mismo, pero es engañoso y como finaliza el evangelio  “lo que se dice de mas no viene de Dios”.

 

 

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