Mensaje Comisión Brasileña Justicia y Paz

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Estimados Senhores  miembros del Episcopado

Queridas/os Coordinadoras/es Mayores de Congregaciones Religiosas e Institutos de Vida Consagrada,

Nosotros, cristianos/as del laicado Brasileño y Religiosas/os, reunidas/os en Brasilia, desde el 29 de abril al 1º de mayo, durante el encuentro conjunto de la Comisión Brasileña Justicia y Paz/CBJP, organismo de la CNBB y de la Comisión Justicia, Paz e Integridad de la Creación, de la CRB-Nacional, reuniendo 70 participantes, de 20 estados brasileños e DF, saludamos a Uds. con esperanza.

Estamos preocupadas/os con la situación crítica por la cual está pasando Brasil, que refleja la crisis más amplia a nivel mundial, desde 2008.  Estamos comprometidas/os con las conquistas y avances sociales que ocurrieron en los últimos 30 años en Brasil y tememos que ocurra una ruptura democrática, con respecto a la Constitución Brasileña, tan duramente conquistada. El argumento del combate a la corrupción, a la cual siempre condenamos, no puede servir de pretexto para destituir una presidente democráticamente electa y revocar los derechos alcanzados.

Prueba de esa persecución es la criminalización de los pueblos indígenas, comunidades de esclavos, comunidades tradicionales y movimientos sociales, y sus manifestaciones públicas pacíficas, especialmente el CIMI en Mato Grosso del Sur.

Ese espíritu se origina en el Evangelio de Jesús y en el deseo de vivir una Iglesia en salida, conforme nos inspira el Papa Francisco, con sus escritos y testimonio profético. El apelo que percibimos en este Año Santo de la Misericordia es que nos aproximemos de los más pobres en la sociedad, de aquellas/os inclusive que no se sienten parte de la Iglesia, visto que pasan por la puerta de la misericordia, más aún no son acogidos en nuestras comunidades.

Pedimos, con humildad y vehemencia, que sean portadoras/es de esa voz profética, denunciando, el golpe a la democracia que se procesa en el país, solicitando ayuda para los hermanos del Episcopado del Continente, como también de las Congregaciones Religiosas del mundo entero para que nos fortalezcan, con oraciones, apoyos, manifiestos y acciones concretas, a superar ese momento de dolor por la que pasa la nación brasileña.

 La Iglesia se empeñó en la iniciativa popular por la Reforma Política y, por eso, conquistamos el fin de la utilización de recursos de empresas en las campañas electorales. Será la primera campaña sin financiamiento empresarial. Todavía, para que tal cambio se efectúe, es necesario el empeño para que denunciemos la corrupción electoral, estimulemos candidaturas y la escogida consciente de concejalas/es y alcaldes/as de los municipios. Apoyar Pastorales Sociales, grupos de reflexión y de vecindad, la forma de multiplicar las iniciativas de educación política y del cuidado con la creación, por medio de escuelas de fe y política, es un buen camino para esa iniciativa.

Contando con su apoyo, estamos a disposición para servir a la Iglesia en vista de esa misión profética, con la intercesión de nuestra Madre, María, que nos revela el rostro misericordioso del Padre en los más pobres.

Nuestro abrazo de Paz, en la alegría del Evangelio.


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